Aunque huelgue decirlo

Despierto el día sobresaltado y francamente preocupado por lo que ven mis ojos camino al trabajo. Solo llegar a la oficina me meto en Internet y una nota de prensa me hace descartar mis peores sospechas:

La FOX desmiente categóricamente que hoy se esté rodando en España un nuevo capítulo de Walking Dead y niega conocer el origen de los grupúsculos de zombies con banderas y silbatos que han sido vistos deambulando con la mirada perdida por las calles […]

Estos americanos, como siempre en las nubes, como si allí hubiera petroleo…

zombies

En fin, que sigo buscando en la red y finalmente encuentro una explicación al motivo de mis cuitas y desvelos: hoy, 29 de Marzo de 2012, en España estamos viviendo una jornada de huelga general convocada por los sindicatos y apoyada por el PSOE. Y yo sin enterarme… Consecuencias de vivir siempre en la inopia; es lo que tiene currar en jornada de sol a bombilla, que no te da tiempo para ponerte al día del mundo que trascurre a mi alrededor.

La verdad es que la noticia no deja de sonarme a guasa. ¿Estos sindicatos no eran los mismos que han estado confortable y sumisamente calladitos durante ocho años, con el rabo metido entre las piernas, mientras este partido se dedicaba a destruir sistemáticamente el futuro de este cacho tierra conocido como España? ¿Cómo se les ocurre montar una huelga para protestar por lo que ellos mismos han auspiciado – los primeros — y provocado — los segundos-?

Y sobre todo, ¿por qué la hacen ahora precisamente, cuando ha habido un cambio de gobierno y otros, apenas recién llegados, se dedican a intentar chapucear las ruinas que nos quedan?

Ya os digo que muy puesto en temas de actualidad no ando, pero se me ocurren varias razones. La primera es que las huelgas son territorio exclusivo de la izquierda dura. Por eso no iban a tirarse piedras sobre su propio tejado cuando el gobierno lucía puño y capullo. Sería algo así como aquello de que “cada perrico se lama su pijico…“. Se nos han tirado sus señorías ocho años viviendo a nuestras expensas y de nuestros ingresos y ahora se ponen la gorra de progres de pana y parche para defendernos del mal que ellos mismos han acentuado.

Nos han jodido bien jodidos, y nos han pedido que sonriamos mientras nos jodían, y ahora quieren ponerse de nuestro lado como si fueran nuestros compañeros de sufrimientos y pesares cuando, por culpa de su inutilidad e incompetencia, nos han llevado a vivir en este esperpento. Y lo digo el conocimiento de causa que me supone reconocer que yo les apoyé votándoles en esas dos legislaturas — pido públicamente perdón por ello… —. Me siento cómplice, culpable, engañado, estafado y defraudado, todo a la vez. Qué lastima que la memoria de este país sea tan pobre y tan fácil de manipular… O que vivamos siempre sentados en algún extremo del columpio…

Los sindicatos han callado y comido de la voz de sus amos mientras duró el temporal, rabiosos de esperar a que llegara la oportunidad de saltar sobre el cadáver de sus hermanos ideológicos para morder en la yugular del enemigo burgués que se estaba zumbando la moral de “sus” trabajadores. Fueron incapaces de ver que el mal lo estaban generando sus propios amiguetes… con el apoyo de ellos mismos con su inacción.

rebaño

Al final, unos se fueron al hoyo y el bollo les tocó a los vecinos de la acera de enfrente. Y viendo el buffet libre en el que se ha convertido el país, tiraron de manga ancha y se sacaron de la chistera una ley donde se regalan despidos y se iguala el valor de un puesto de trabajo con el precio de un bonobús para jubilados. Normal. Es que, en este caso, éstos no son amiguetes de los sindicatas y su peña molona progre; son coleguillas cde los empresarios engominados y los pijos de Moncloa. ¿Qué iban a hacer, sino apoyar a sus gentes? Así que todos juntos salieron a celebrarlo a alguna güisquería con muchas luces de neón y mucho humo mientras practican su deporte favorito, el tiro al parado.

Luego se sentaron en una mesa muy larga y cara, se pusieron a redactar las reformas que les dictaban los facto factorum de la UE, Mister Merkel y su partenaire Mdme. Sarkozy con los pantalones bajados a la altura de los tobillos, como mandan los cánones en todos los países medianamente visibles de la Europa presente, y nos ilustraron con un maravilloso manual de teoría económica inversa:

  • Para crear empleo hay que hacer todo lo posible para facilitar el desemplear
  • Para incentivar el gasto hay que reducir el poder adquisitivo e ignorar el incremento de los precios
  • Para fomentar la economía hay que recortar las inversiones en estructura
  • Para modernizar la estructura empresarial y el modelo económico mejorando la productividad hay que reducir el I+D
  • Para ayudar a los que viven en situación precaria hay que reducir el gasto social
  • Para que España viva mejor hay que hacer lo que nos dicte y beneficie a Alemania y a Francia
  • Para beneficiar a todos los españoles hay que tener contentos a unos pocos piratas inversores internacionales, a sus fondos de inversión vampíricos y a sus índices de valoración de la deuda nacional con la que juegan al monopoly versión especulador sanguinolento.

Mientras tanto, el ciudadanito de a pie — ergo, tu y yo — sigue ahí, con una hoja de parra por toda indumentaria, una mano delante y otra detrás y el culo pegado a la pared para que no se lo pongan como la bandera de Japón sus honorables señorías.

Y ahora vienen los tíos cachondos y nos quieren poner en la disyuntiva entre apoyar una huelga convocada por quienes nos han llevado a la ruina o acudir a nuestro puesto de trabajo y parecer que así estamos de acuerdo con los que quieren firmar nuestra sentencia de muerte laboral. ¡¡Venga ya, hombre!!

Como diría el genial Tarantino: “Puede que mi culo sea tonto, pero no soy tonto del culo“. O, lo que es lo mismo dicho en versión manchega: ¡¡AUSTÉ A LA MIERRRDA, HOMBREYA!!

Yo hoy quiero defender mis intereses como trabajador y como ciudadano, luchar por reivindicar mi situación económica y profesional y mejorarla en la medida de lo posible. Por eso, he venido a trabajar y le voy a echar más ganas que nunca; y estoy en contra de la huelga y estoy en contra de la reforma laboral. Y si eso le parece incoherente quizás sea que Ud. debería hacérselo mirar seriamente…

 

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