Cienta y el padre

A pesar de los años, podría escribir durante horas y horas sobre aquellas muchachas. Conservo tanto de ellas; sus risas, sus miradas furtivas por la ventana, los silencios de las tardes de lluvia, las charlotadas en el comedor tras el almuerzo. Aún hoy, retazos de recuerdos de cada una de ellas sobreviven en mi memoria.... Leer más →

Adios a Praga

El reloj avanzaba insaciable, arrastrando los últimos rescoldos de la tarde. Pavel Chejniev se asomó a una esquina de plaza de San Venslao y oteó en todas las direcciones. Satisfecho, se subió las solapas del gabán con aire resuelto y retomó el paso en dirección a Hlavni Nadrazi, la principal estación de ferrocarril de la... Leer más →

Cuarenta en bastos

Tinieblas sepulcrales. Cañón cenital de luz nítida, de esos que se usan en los mutis por el foro. Barra repleta; ni un alma a la vista. Por todas partes, copas medio vacías. Humo; mucho humo. Todo el humo del mundo. Una chaqueta olvidada ahí, un bolso perdido allá. Suelo de cáscaras de cacahuetes. Algún que... Leer más →

Otoñea en el horizonte

Que se quiebren los cielos. Que se inhiban las gaviotas. Que duerman los somormujos. Que se haga oscura la noche. Que se multipliquen las nubes y cubran el firmamento. Que se avente la mies. Que se pise la uva y que mane la sangre del tinto joven. Que el puerco se prepare para la matanza.... Leer más →

Es para morirse de la risa

Casi todos los años publico un relato corto unas horas antes de que la débil luz otoñal sucumba al imperioso paso de la Noche de Difuntos. Podría hacerlo en la noche de Halloween pero los que me conocéis ya sabréis que soy un clásico. Me quedo mil veces antes con El Monte de las Ánimas... Leer más →

Castañas para Diciembre

Diciembre siempre ha sido un tipo un tanto bipolar; todo el mundo sabe que es de naturaleza vivaracha y socarrona, pero eso no quita para que cada mañana se despierte huraño y legañoso y sin muchas ganas de trabajar, como esos días en los que entregarías tu reino a cambio de un rato más de cama.... Leer más →

Un Regalo para San Valentín

Kurt avanzó por la atestada avenida haciendo caso omiso a la muchedumbre que le rodeaba. A esa hora ya eran centenares los vecinos que desfilaban rumbo al sur, como lemings camino al patíbulo. Solo él caminaba contra sentido. De vez en cuando, alguna explosión en las calles laterales a la avenida alteraba su paso, pero enseguida... Leer más →

Tenemos que hablar

Dicho en boca de Marta, aquello sonaba a cruel ironía; si algo sobraba en su vida de pareja, eran palabras. Demasiadas conversaciones, demasiadas llamadas, demasiadas confidencias, demasiadas confesiones, demasiados debates finiquitados con portazos. Adrián tragó saliva y admitió cabizbajo la obviedad. - Hablemos, pues - dijo, mientras se sentaba en su sillón favorito, ya cubierto... Leer más →

El viejo y La Montaña

Durante una de las etapas de su interminable viaje, Forrester caminaba sumido en profundas cavilaciones como era habitual en él cuando llegó frente a una inmensa montaña, tan alta que su cima se confundía con las nubes y cuya gigantesca mole ocultaba el sol en gran parte del valle. Al pie de la misma, un... Leer más →

En punto muerto

Estoy en un callejón sin salida. Así de claro. Sin tapujos ni paños calientes. Un maldito callejón sin salida. De esos que te encuentras en las calles de Chicago cuando corres desesperadamente huyendo de una banda de sangrientos gansters sedientos de venganza. Con su tapia de ladrillo rojo al final del camino, sus cubos de... Leer más →

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑