Es para morirse de la risa

Casi todos los años publico un relato corto unas horas antes de que la débil luz otoñal sucumba al imperioso paso de la Noche de Difuntos. Podría hacerlo en la noche de Halloween pero los que me conocéis ya sabréis que soy un clásico. Me quedo mil veces antes con El Monte de las Ánimas... Leer más →

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Otoñea en el horizonte

Que se quiebren los cielos. Que se inhiban las gaviotas. Que duerman los somormujos. Que se haga oscura la noche. Que se multipliquen las nubes y cubran el firmamento. Que se avente la mies. Que se pise la uva y que mane la sangre del tinto joven. Que el puerco se prepare para la matanza.... Leer más →

Cuarenta en bastos

Tinieblas sepulcrales. Cañón cenital de luz nítida, de esos que usan en los mutis por el foro. Barra repleta; ni un alma a la vista. Por todas partes, copas medio vacías. Humo; mucho humo; todo el humo del mundo. Una chaqueta olvidada ahí, un bolso perdido allá. Suelo de cáscaras de cacahuetes. Algún que otro charco... Leer más →

Adios a Praga

El reloj avanzaba insaciable, arrastrando a su paso los últimos rescoldos de la tarde. Pavel Chejniev se asomó a una esquina de plaza de San Venslao y oteó en todas las direcciones. Satisfecho con lo que veía, se subió las solapas de la gabardina con aire resuelto y retomó el paso en dirección a Hlavni... Leer más →

Un Regalo para San Valentín

Kurt avanzó por la atestada avenida haciendo caso omiso a la muchedumbre que le rodeaba. A esa hora ya eran centenares los vecinos que desfilaban rumbo al sur, como lemings camino al patíbulo. Solo él caminaba contra sentido. De vez en cuando, alguna explosión en las calles laterales a la avenida alteraba su paso, pero enseguida... Leer más →

Tenemos que hablar

Dicho en boca de Marta, aquello sonaba a cruel ironía; si algo sobraba en su vida de pareja, eran palabras. Demasiadas conversaciones, demasiadas llamadas, demasiadas confidencias, demasiadas confesiones, demasiados debates finiquitados con portazos. Adrián tragó saliva y admitió cabizbajo la obviedad. - Hablemos, pues - dijo, mientras se sentaba en su sillón favorito, ya cubierto... Leer más →

El viejo y La Montaña

Durante una de las etapas de su interminable viaje, Forrester caminaba sumido en profundas cavilaciones como era habitual en él cuando llegó frente a una inmensa montaña, tan alta que su cima se confundía con las nubes y cuya gigantesca mole ocultaba el sol en gran parte del valle. Al pie de la misma, un... Leer más →

En punto muerto

Estoy en un callejón sin salida. Así de claro. Sin tapujos ni paños calientes. Un maldito callejón sin salida. De esos que te encuentras en las calles de Chicago cuando corres desesperadamente huyendo de una banda de sangrientos gansters sedientos de venganza. Con su tapia de ladrillo rojo al final del camino, sus cubos de... Leer más →

No somos nadie

No es por excusarse, pero puestos a quejarnos, siempre hay quien puede salir parado. O al menos, eso es lo que algunos tienden a pensar...

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