Ese pájaro esquivo llamado libertad

Anda mi gente subiéndose a las barbas de los barbudos que nos gobiernan. Anda mi gente metida en harinas no siempre blancas, pero ¿qué se le va a hacer? No se le puede pedir más a esta vieja piel de toro que no más de sí de tanto estirarla.

Andan últimamente los humos subidos a la cabeza, las venas hinchadas, las gargantas aventadas, los ánimos vueltos del revés. Malos compañeros de camino para tanto andar y no llegar nunca a buen puerto.

Andamos menos que justos de esperanza, fatigados de tanto verle las ojeras a un futuro recortado como los cañones de las escopetas que nos disparan balas de desilusión. Y se nos secan las manzanas en el árbol del saber sin que nadie se moleste en recolectarlas. Normal. Cuando la inteligencia cotiza a la baja el músculo se convierte en el único argumento para razonar.

Sentimos cómo se nos escapan los días de vino y rosas por el agujero negro del bolsillo, por las arcadas de la boca del monedero, por las posaderas de los poseedores de las letras de cambio que nos truecan el hoy por el nunca. Y así, el calendario se nos tinta de un gris ceniza que suena a tiempos peores.

errantes

Anda la peña buscando leña por los mismos rincones de la ciudad donde no hace tanto corría el champán y las bolsas de monedas de oro. Y a fe que la encuentran. El nuevo catecismo reparte hostias a diestro y siniestro, como norma de fe para el nuevo credo que nos une en la desgracia, nos ata en el desánimo, nos vincula en la enfermedad, nos esposa a las muñecas de plástico que nos atan las alas y nos impiden sentirnos vivos.

Anda el gentío perdiendo el tiempo en discusiones vanas con molinos de viento mientras los gigantes salen de puntillas del país llevando sobre sus espaldas espuertas de billetes robados con el sudor de tu frente. Y mientras, anda que te anda, andamos enfrascados en la búsqueda de enemigos, como si no nos faltaran, como si no supiéramos quienes son, como si no fuera ésto lo único en lo que aún somos ricos.

Anda el personal olisqueando ketchup a falta de sangre, como licántropos de segunda en una noche de luna de neón, que quiere ser auténtica pero ni de lejos se acerca. Anda el pueblo con ganas de tirar de la cadena que tanto aprieta. O de tirar la mano y esconder el ladrillo, desencantados de tanto oler a chorizo y no poder catarlos. No me extraña que vayamos tan escasos de paciencia ante tanto imbécil que mete la mano en la caja hasta dejarla vacía.

desilusion

Sudamos nubes de gases lacrimógenos, coleccionamos pelotas de goma hincadas en nuestra alma, aporreados en el orgullo. Estamos hambrientos del fuego cruzado bajo el que nos cobijan del frío esos politicuchos que nos ponen los dientes largos y los cuchillos afilados, que igual te asan Progreso a la Parrilla que te cuecen Porvenir a fuego lento, al tiempo que nos hacen chup chup en el erario público. Gestores de mierda, inútiles de carrera, jerifaltes del fracaso garantizado, profesionales de la chapuza nacional, salteadores de cunas indefensas.

No sería idea mala del todo hacer una gran hoguera con las portadas de los periódicos que nos azuzan a partirnos el alma, con los planos de las chabolas de juguete compradas a precio de oro en las que embargamos nuestra alma y aún nos tuvieron que avalar, con los programas electorales escritos sobre papel higiénico para ser usado al día siguiente de las elecciones, con el papel mojado sobre el que se escribieron las promesas que nunca se cumplieron y nunca se cumplirán.

Que ardan las conciencias, que humeen los espíritus que no se quieren dejar acorralar, que brillen los sables de los corsarios de los Bares del Sur, que se pudran las banderas que nos quieren separar, que se derriben las estacas que nos retienen los ánimos, que se hundan las fronteras que nunca debieron existir, que los leones se den un festín con las ratas que se esconden entre sus piernas, que se mueran de vergüenza los que se ríen en nuestra cara mientras cuentan nuestro dinero, que el camarero les pase la cuenta a los gorrones que se quieren ir sin pagar. Y que paguen, que paguen todo, que paguen hasta el último duro que nos han robado.

bandera pirataAnda la paja confundida con el grano. Andan piratas de saldo salteando los cortijos andaluces, andan bucaneros con tirantes atracando el tesoro que es nuestro aunque no lo quieran ver, andan los filibusteros abordando a mi prima la del riesgo, andan los corsos intentando coger su espuerta de tierra con intención de llevarse dios sabe a dónde, andan los pistoleros jugando a niñatos de bien, andan los bandidos germanos haciéndonos pasar por la plancha con sed de sangre fresca, andan los saqueadores sacando leyes que prohíben taxativamente ser felices, andan los tiranos dándole jaque al rey de la fiesta nacional, andan los relojes parados, como la mitad de la población, esperando al fin del mundo por orden de los mayas como una suerte de favor para salvarnos de la catástrofe inevitable. Y anda el mundo con ganas de irse al garete. Vaya panorama, Pardiez…

Pero no. Dejemos que el capitán y su tripulación se hundan si quieren en el mar de su sinsentido. Pero que no nos toquen más la moral al pasaje, que no tenemos mas culpa que la que tienen los árboles que propagan el incendio ajenos del todo a su voluntad. Hagamos mutis por el foro de sus señorías, borrón y cuenta nueva en las cuentas del estado, cruz y raya en el acta del juicio final, portazo a los proyectos de jodernos el futuro, el presente y hasta el pasado, demos punto y aparte usted ese mal fario de mí, que bastantes cornadas nos da la vida para que vengan estos canallas a echar sal en la herida abierta.

Y a mí, que toda esta estupidez me recuerda irremediablemente a cuentos fabricados en China, a imitaciones plásticas del paraíso terrenal, al bótox en el rostro de la Justicia vendida, a matriuskas preñadas de Caín, a las canas que te deja el desvelo de las noches de tanatorio. Cero ganas de animarlo, de avivarlo, de aplaudirlo, de leerlo, de comprenderlo.

Dejad a la Libertad que vuele alto. Dadle una rama de olivo cogida de las tierras de algún cacique y echadle alpiste para que engorde de una puñetera vez. Dadle la oportunidad de ser feliz y hacernos felices.

Y tu y yo vayámonos a donde quiera que suceda eso que llaman vivir; pongamos paz en la tierra y orden en nuestro escritorio. Busquemos un hueco donde no molestemos ni seamos molestados. Abramos otra botella de garnacha peleona, afilemos el lápiz de las ideas, amemos a quienes nos aman, olvidemos a los necios que nos odian, aplaudamos a los incautos que nos leen, brindemos con los que pagan la próxima ronda, abracemos a los que de verdad nos importan, despreciemos a los traidores que nos esquilman, escupamos a los que gritan desde rincones oscuros, vitoreemos a los que han decidido vivir su propia vida.

Y no nos olvidemos nunca de sacarnos un billete para hacer el amor antes que la guerra. Al final, va a resultar que es más divertido, sale más barato, duele menos, es cardiosaludable y te permite conocer a gentes nuevas, que nunca está de menos… Digo yo.

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