Soy un indignado

¿Y por qué no iba a serlo? Vale que yo no estoy en el paro y no me va mal en el trabajo, pero a mi alrededor hay decenas de familiares y amigos que sí están parados. Algunos de ellos llevan años buscando un trabajo digno e incluso los hay quien en toda su vida ha tenido jamás algo parecido a un empleo. Me jode que aquellas personas a las que quiero tengan que pasarlo mal porque nadie es capaz de darles una oportunidad.

Estoy indignado por culpa de unos políticos – todos – que han hipotecado la salud de este país y lo han dejado medio arruinado y sin futuro. Son incapaces de tomar decisiones valientes, viven demasiado preocupados por su rédito electoral como para hacer aquello que es bueno y necesario para el estado. Demuestran una absoluta falta de liderazgo y desconocen cómo gestionar la economía y la política nacional.

JPII-1Estoy indignado por culpa de aquellos banqueros y empresarios que se han enriquecido a costa de los bienes de ciudadanos corrientes, que no tienen problemas en embargar a quienes no tienen dónde caerse muertos y no muestran el más mínimo escrúpulo por explotar a quienes cayeron en las redes de sus hipotecas abusivas que nunca debieron de ser concedidas, en sus préstamos usureros con intereses despiadados. O quienes ocupan a empleados a los que nunca firmarán un contrato, a los que les pagan salarios miserables a cambio de jornadas interminables, como si todavía viviéramos a mitades del siglo XIX.

Estoy indignado porque no me dejan expresarme, no me dejan decir lo que pienso. Estoy indignado porque no se respeta mi forma de pensar. Se me juzga por mi aspecto y por mis opiniones. Estoy indignado porque, en un país donde se supone que existe la libertad de opinión, se me hostiga y se me insulta por tener mis propias ideas. Ser joven y no tener oportunidades de futuro es duro. Ser joven, no tener oportunidades de futuro ni libertad de opinión es muy duro. Y muy grave.

Estoy indignado porque no se respeta mi derecho a reunirme libremente. Estoy indignado porque no se me permite juntarme con otras personas en un espacio abierto y público como a cualquier otro ciudadano. Estoy indignado porque no tengo libertad para desplazarme por donde quiera sin temer ser acosado y perseguido, y hasta temer por mi integridad.

Estoy indignado porque no me dejo llevar por la mayoría, no vivo adormilado dejándome arrastrar por el sistema, no me callo, no me quedo cruzado de brazos y no se me respeta por ello. Estoy indignado porque quiero un mundo mejor y no se me respeta. Estoy indignado porque he optado por el camino mas largo, por ser diferente, por tener mi propia opinión y es duro intentar ir en contra de la opinión de la mayoría; nadie te lo pone fácil, nadie quiere que te salgas del guión.

¿Cómo no voy a estar indignado si soy católico?

Pero lo que mas me indigna, lo que mas me revienta, lo que mas me cabrea es que quienes me persiguen, quienes me insultan, quienes me acosan, quienes me impiden reunirme libremente y quienes me insultan por mi forma de pensar no son precisamente policías opresores, ni políticos corruptos, ni fanáticos radicales religiosos. Lo peor de todo es que quien me indigna son, precisamente, aquellos indignados que están pasando por lo mismo que yo, por culpa de otros.

Si tanto les molesta el trato que le dan los políticos, tan insultados se sienten por la actitud de las fuerzas del estado, tan enfadados están por quienes no comprenden su forma de pensar ni la respetan, ¿Por qué se comportan igual que éstos con quienes no piensan como ellos?. ¿Suena coherente, verdad? ¿Suena lógico, verdad?

Sorprende que quien tiene que luchar tanto para defender su punto de vista no respete a los demás, a quienes sí les respetan. A quienes hemos luchado, peleado y sufrido juntos desde el #15M hasta hoy. Yo he estado todo el tiempo ahí, con vosotros, peleando por hacer oír nuestra voz, discutiendo por sacar algo en claro en nuestras asambleas, redactando textos con sentido desde varias notas tomadas entre muchos de nosotros, difundiendo las opiniones, compartiendo las fotos y las noticias mas importantes. Y ahora habéis decidido darme una patada en el culo.

Vivo en el mismo mundo que vosotros. Paso por los mismos problemas que vosotros. Sufro las mismas injusticias que vosotros. Me gusta tan poco el sistema que nos rodea como a vosotros. Me repugnan tanto los políticos corruptos como a vosotros. Me indignan tanto los abusos, los robos, las explotaciones y las tropelías de políticos y especuladores como a vosotros. Y trato de expresarse en contra de lo que no me gusta. Y lo hago por principios, por mis principios. Como vosotros.

Pero, por algún motivo que desconozco, mis opiniones no valen y la vuestras, sí. Por alguna misteriosa razón, tu indignación y la mía no parecen tener las mismas fuentes, el mismo origen. Nada mas lejos de la realidad.

Manifestacion 15M AlmeriaSí, ya se, el mismo rollo de siempre… Vamos a ver si queda claro. Yo nunca he robado a nadie y nunca he matado a nadie y nunca he abusado de nadie. Va en contra de mis principios morales, éticos y también religiosos. Y no conozco a ninguna iglesia, a ningún párroco, a ningún seglar que haya robado o abusado sexualmente de alguien. Si algún día me encuentro con alguien así, no dudaré un segundo en denunciarlo. Pero no dudo de que alguno habrá así. Al fin y al cabo, la iglesia está formada por hombres y algunos hombres cometen errores fatales. Espero que todos los que ha actuado así estén pagando por ello y se pudran en el infierno por sus infamias.

Por supuesto que la Iglesia está desfasada y vive según valores y principios que están alejados de nuestra realidad social, varios jóvenes luchamos por llevarla hasta nuestros días y actualizarla pero las grandes ideas y los grandes movimientos siempre tienden a ser estáticos y quedarse anacrónicos. Sin ir mas lejos, como el ejército, los comunistas de hoz-y-martillo o los republicanos. ¿Puede haber algo más anacrónico que defender y recordar algo que sólo ha existido durante unos pocos lustros en la historia de España y que lo hicieron tan rematadamente mal que acabara por llevar a un país a la bancarrota y motivar la única guerra civil que ha tenido este país en su historia?.

De todas formas, sí tengo constancia de una cosa: no conozco a ninguna persona que se haya quedado en la calle por culpa de la iglesia en los últimos setenta años mientras que te puedo contar el caso de cientos – literalmente- de familias que hoy por hoy comen y se visten gracias a la iglesia. No de las migajas que todavía le da el estado, sino de la voluntad y el dinero que ponemos los creyentes de nuestros propios bolsillos. De los bolsillos de los que ahora queremos reunirnos y no nos dejan.

Otra, otra, ésta también me la sé… Vendamos la Piedad de Miguel Angel. O la Capilla Sixtina. O el Moisés. Con el dinero que saquemos, se acabaría el hambre en el mundo. O hagámoslo a la española, vendamos El Vaticano y hagamos en su lugar una urbanización de bungalows o un campo de fútbol. Y ya que estamos, ¿por qué no vendemos también El Museo del Prado? Hombre, si eso es solo cultura, ¿a quien le importa? O el Ebro. Vendámoslo. Con toda el agua que lleva, podríamos dar de beber a toda Somalia… Puestos a decir tonterías… ¿Sabes cuánto va a costar la próxima visita del Papa a Madrid? Mucho dinero. ¿Sabes cuánto dinero se va a recaudar en donaciones y en limosnas para financiar las próximas misiones, los proyectos de sostenibilidad y ayuda en el Tercer Mundo? Mucho dinero multiplicado por cuatro o por cinco.

Claro que hace falta dinero para África y para muchas zonas del mundo. No es algo exclusivo de hoy, aunque ahora esté de moda. La Iglesia dedica todos los meses los millones de euros que sus feligreses le aportan en proyectos de desarrollo o ayuda humanitaria. Yo no puedo hacer viajes a Nueva York todos los años ni tener un coche alemán de lujo, pero todos los meses hago una transferencia a dos ONG’s, una que actúa sobre clase desprotegida en España y otra internacional. Vivo en coherencia con mis valores y mi forma de pensar. Y si ello vamos, ¿Y tú? Si, si, no mires hacia otro lado, estoy hablando contigo. ¿Exactamente cuánto dinero aportas tú? Sin ir mas lejos, ¿Cuánto dinero diste hace simplemente 2 meses? Justo lo que me temía.

Aunque, de todas formas, no escribo este post para excusarme ni justificarme. Estoy bastante cansado de ello. No tengo que aportar razones de por qué pienso como pienso ni de cómo actuamos yo o la iglesia. Si nadie le pide cuentas a quienes votan a los partidos cuyos políticos nos roban y nos explotan, no veo por qué iba a tener que darlas yo cuando no he hecho sino ayudar a cuantos me ha sido posible.

PREPARATIVOS

Para mí y para el resto de millones de católicos o de acólitos de cualquier confesión que hay en el mundo sería más fácil dejarnos llevar por el camino cómodo. Sería mas sencillo hacer como la mayoría, adormilar nuestras conciencias, optar por una postura ideológica ambigua, vivir de espaldas a cualquier religión o creencia que nos restringa nuestra forma de vivir, de opinar, de actuar. Sería mas agradable hacer en cada momento lo que nos plazca sin dar cuenta de nada a nadie o sin sentirnos culpables en cada momento. O sin tener que ser prejuzgados por nuestra opinión. Podríamos buscar una postura asumible, diciendo que creo “en algo” pero no sigo a ninguna iglesia, que “se que hay algo ahí” pero no me complico la vida en pensar el qué, no sea que tenga que vivir en consecuencia con ello.

Pero, mira tú por dónde, he optado por el camino difícil. He optado por ser el diferente, he optado por ser el rebelde. Sí, rebelde. Porque hoy en día el rebelde, el inconformista, el trasgresor es el que opta por una postura comprometida, el que se moja, el que se postula en un lado de la balanza, el que no se deja llevar por la corriente. Da igual que sea por tu posición política o religiosa. Es lo mismo. Tanto vale lo uno como lo otro.

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No se cuál es el motivo de tu odio. Estadísticamente hablando, sin conocerte podría decir que a tí no te ha violado ningún cura, a tu familia no la ha desahuciado ninguna iglesia y a tus padres no los ha torturado Torquemada. Entonces, ¿de donde nace tanto odio? ¿De cuatro gritos que te diera un profesor seglar o una monja? Vaya, qué fácil nos nacen los traumas… ¿O quizás estamos rememorando viejos conflictos históricos, lo de las dos Españas y toda la pesca? Vale, si es así, para el mundo que me bajo… ¿De verdad queremos abrir un diálogo sobre cómo ha de ser nuestro futuro cuando nos empeñamos en vivir anclados en el pasado? Tío, a mi familia también les persiguieron por ser republicanos y alguno acabó con los huesos – y por casi, el resto de su cuerpo – en la cárcel por ello. Pero yo he decidido vivir mi propia vida, tener mis propias convicciones, mis propios valores. He sido libre para escoger, como lo fueron mis mayores. Nadie ha alimentado el odio ni el resquemor en mí. Ni lo he permitido. No es mi guerra, no es mi vida, es la parte mas negra, estúpida y errónea de la historia de este país.

Vivo mi propia vida y tengo mis propios valores. Y soy coherente con ellos. Lucho por el respeto de aquellos y aquellas que no son respetados ni respetadas, por que se reconozcan sus derechos, porque se les valore como personas, porque se les concedan oportunidades. Soy coherente con mi forma de pensar. Y no pongo límites sobre a quien respeto y a quien no. ¿Vives tú de acuerdo con tu forma de pensar? ¿Eres coherente con tus ideales? ¿O decides quien se merece tu respeto o quien no? ¿Quien decide esto? ¿Tú? ¿Por qué? Si yo te respeto, te comprendo y me esfuerzo por entenderte, ¿Por qué no haces tu lo mismo conmigo, porque me tienes que ver como un idiota, como un paria, como un pringao?

Así que, que quede claro. Soy un indignado. Como tantos jóvenes de nuestros días. Pero resulta que yo, como católico, también soy iglesia. Y al igual que yo, miles, cientos de miles de jóvenes y adultos que pasan por la misma mierda por la que estamos pasando tu y yo — sí, algunos católicos también decimos palabros, no todos tocamos la guitarra y nos peinamos a raya, sabes…—. Todos nosotros tenemos en común que somos iglesia. Y tú y yo estamos mas cerca en nuestra forma de pensar de lo que puedes imaginar.

Y ni robamos ni matamos ni violamos ancianitas. Somos personas como cualquier otro. Somos víctimas, no verdugos. Como tú.
Nos mueven unas convicciones muy claras y muy profundas. Como a ti.
Queremos reunirnos libremente y pacíficamente para reivindicar nuestros derechos. Como tú.
Queremos juntarnos para poner en común nuestras ideas sobre cómo debería cambiar el mundo para ser un lugar mas justo y mas honrado. Como tú.

No nos gusta que nos impidan reunirnos, que nos impidan expresarnos, que nos insulten por ser como somos, que se nos juzgue por ser jóvenes y por tener nuestras ideas y nuestros valores claros.

No nos gusta que se nos acose por luchar por un mundo mejor.

¿Y a ti?

no

Piensa en ello durante la próxima asamblea, cuando se decida que acciones tomar para boicotear la próxima visita del Papa a Madrid (el cuál, por cierto, a mí tampoco me gusta demasiado, pero es el Papa que nos ha tocado y le respeto por quien es y lo que representa). Ah, y saluda de mi parte a todos los amigos que hayan por allí. Diles que me gustaría estar con ellos en ese momento, pero estoy en mi otra acampada, reunido en asamblea con mis otros compañeros, luchando por nuestros mismos ideales.

PD: Sólo una de las fotos pertenece a las manifestaciones del 15M, el resto son de reuniones de jóvenes católicos.¿Serías capaz de adivinar cuál es? Yo tampoco… Por algo será.

 

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